Aunque el beneficiario final de la
estimulación prenatal es el feto, existen técnicas dirigidas al bienestar de la
madre, que reportarán indiscutibles ventajas al futuro bebé.
Las actividades dirigidas al bienestar
emocional de la embarazada se realizan sobre todo en el primer trimestre de
gestación. Entre ellas se encuentran:
Gimnasia para embarazadas (caminar,
nadar, estiramientos…). Estos ejercicios no pueden suponer un esfuerzo
exagerado ni para la gestante ni para el feto; deben favorecer la respiración y
la flexibilidad, y trabajar los músculos adecuados para soportar el aumento de
peso que se va a producir. Con ellos se consigue mejorar el estado de ánimo,
mantener la agilidad, y dormir y descansar mejor.
Yoga. Practicar esta actividad permite a la mujer conectarse con su propio cuerpo y ayudarse a coger confianza a pesar de los cambios.
Mimarse. La embarazada tiene que hacer
actividades que le agraden y le hagan sentirse bien. Se debe trabajar con
ejercicios que sean fáciles de asumir en su vida cotidiana: masajes, baño
relajante, escuchar música, etcétera. De esta forma aumenta la sensación de
bienestar y placer, que le transmitirá al bebé a través de las endorfinas u
hormonas de la felicidad.
Estimulación mediante rutinas diarias.
Realizar ejercicios en determinados momentos del día, por ejemplo escuchar música
a la hora de dormir, favorece que la persona se acostumbre a tener una rutina
en un momento concreto del día, lo que consigue que el feto aprenda a asociar
estímulos (se le está indicando con este ejercicio, que cuando la madre escucha
música va a pasar siempre lo mismo), asimilar cambios (estamos en un estado de
más estrés, pero escucho música y el cuerpo de mi madre se relaja), y
prepararse para el nacimiento, para los cambios que se producirán cuando nazca.





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